Uno tras otro, los
últimos presidentes de la
República se han tomado la foto con los caciques del
municipio de San Juan Chamula. A la menor provocación, acompañados por los
gobernadores en turno, los mandatarios se han puesto el chuj de lana, el
sombrero tradicional con listones de colores, el pañuelo y el morral al hombro,
mientras reciben el bastón de mando y se retratan con los mandamás del
ayuntamiento.
No les ha importado
que el rico cacicazgo de Chamula sea uno de los más rancios, autoritarios e
intolerantes de cuantos existen en el país. No en balde han asesinado y
expulsado a miles de indígenas evangélicos y opositores democráticos de sus
tierras y territorios, y destruido sus templos y viviendas.
Felipe Calderón no es
la excepción a esta regla. Hace dos años lo hizo y el pasado 7 de mayo lo
repitió. Sólo que en esta última ocasión fue un poco más lejos que sus
antecesores. Acompañado por su amigo, el gobernador perredista Juan Sabines, el
michoacano dijo que en ese lugar “palpita México” y pidió al Dios que ilumina y
protege a los chamulas que lo guiara. Mientras, se hizo acompañar por un
candidato perredista que apenas hace unos días era priísta. En Chiapas –se
sabe– el sol azteca se ha convertido en el partido de los paramilitares y los
caciques.
El gobierno de la entidad, mientras tanto, se empeña en mantener la
imagen de que en su estado impera la tranquilidad y la paz social. En la prensa
local, tan beligerante en su momento contra el ex mandatario estatal Pablo
Salazar por cancelar la entrega de
chayotes, ahora es casi imposible encontrar una crítica al gobernador. En cambio, varios periódicos se ceban en una agresiva campaña mediática
contra el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas y los
observadores internacionales. Basta asomarse a la página www.realchiapas.blogspot.com para ver cómo la contrainsurgencia juega sus cartas en el terreno de la
comunicación.
La administración estatal demanda a las organizaciones sociales que no
se movilicen, que no hagan denuncias, que no hagan olas. Para controlar la
disidencia rural, reparte dinero, amenaza y encarcela disidentes. Sabines cumplió con el ciclo histórico de sacar de la cárcel a los
líderes campesinos a los que Salazar metió a la cárcel y pactar con ellos un
entendimiento, pero varios de los beneficiarios le salieron respondones.
Pero, a pesar del
apoyo de Los Pinos, la situación es complicada para Juan Sabines. Desde hace
muchos años un solo mandatario local (Pablo Salazar) terminó su sexenio
completo. El fantasma de la no terminación de su mandato se cierne sobre la
cabeza del jefe del Ejecutivo chiapaneco. Su alianza con Roberto Albores, el
famoso Croquetas, camina en el filo de la navaja, más aún con las
elecciones estatales en puerta. El ex gobernador interino quiere todo, y en
cualquier momento puede apostar a la carta de la desestabilización de la
entidad. El último incidente en el municipio de Oxchuc así lo muestra. El
Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la entidad no se contenta con ser
el príncipe consorte de este matrimonio por conveniencia. Mientras, los
operadores de Elba Esther Gordillo trabajan para abrirle paso a su candidatura
a la gubernatura del estado en 2012. La maestra, en alianza con Enrique Peña
Nieto y en pleno desprendimiento de sus compromisos con el Partido Acción
Nacional (PAN), necesita una pista de aterrizaje territorial para su futuro
inmediato, y Chiapas puede ser un nada despreciable tanque de oxígeno.
Abajo, el mandatario
estatal enfrenta la resistencia de una gran cantidad de comunidades a la
construcción de la carretera San Cristóbal-Palenque. Ante la amenaza real de
que sus territorios sean despojados y su economía local afectada, comunidades o
grupos de comunidades a lo largo del camino se organizan y luchan por evitar el
despojo. Varias de ellas se han incorporado a la otra campaña y han
sufrido acoso, persecución, asesinatos y todo tipo de violencia a manos de
paramilitares y policías.
Junto a los grupos paramilitares tradicionales de corte priísta (algunos
de cuyos miembros se han incorporado al PRD), han surgido nuevas organizaciones
paramilitares crecidas a la sombra de diversas
denominaciones evangélicas y protestantes que atacan a adherentes de la otra
campaña. Estas agresiones han sido presentadas ante la opinión pública como
“choques” intercomunitarios por motivos religiosos, cuando en realidad son
acciones de hostigamiento contra quienes se oponen a la construcción de la
nueva carretera, enmarcadas en una guerra de contrainsurgencia que tiene años.
Parece que se ha
olvidado ya que Chiapas es un estado militarizado. Con la atención puesta en lo
que sucede en entidades como Chihuahua, Nuevo León o Michoacán, ha dejado de
ser noticia la enorme presencia del Ejército en el estado, sus cuarteles y
destacamentos, la existencia de retenes en las vías de comunicación y los
patrullajes en multitud de comunidades. A fuerza de “normalizarse”, la
actuación de los militares se ha vuelto “invisible”.
Siendo presidente
(1994-2000), Ernesto Zedillo acostumbraba visitar Chiapas para hablar de paz y
acrecentar la guerra. El guión no fallaba: visitaba el estado, se ponía su
chuj, se tomaba fotos con los caciques y, nada más retirarse, las agresiones
contra las comunidades en resistencia se intensificaban. Ahora, el libreto es
el mismo. La puesta en escena de Felipe Calderón ataviado a la usanza
tradicional, pidiéndole al dios chamula que lo ilumine, nos recuerda que, por
más silenciosa que quiera ser mantenida, en Chiapas hay una guerra contra el
zapatismo y los pueblos indios. Una guerra que no se atreve a decir su nombre.
A los organismos defensores de derechos humanos nacionales e internacionales
A las organizaciones democráticas e independientes
A las personalidades progresistas y democráticas del país
A los medios de comunicación
A la opinión pública
Atentados contra la integridad física, tortura y amenazas contra los presos políticos en huelga de hambre en los hospitales de Chiapas. Golpeados, agredidos y encadenados encontramospor fin a nuestros compañeros.
Las condiciones desgarradoras en que fueron encontrados nuestros compañerosdan muestra de la falta de calidad humana que existe en los hospitales de Chiapas, Cecilio Montejo Yuca y Miguel Sánchez Méndez, en el Hospital Vida Mejor de Tuxtla Gutiérrez, fueron restringidos del consumo de agua, dando solamente jugo de Naranja pudiendo provocarles un Reflejo vagal quepodría en riesgo su vida y todo el tiempo que no supimos de ellos fueron presionados para que abandonaran su huelga.
Eric Bautista Gómez, localizado en los pasillos de urgencias del hospital regional de Tapachula Chiapas, sin tomar agua, rodeado de 6 custodios,en medio deenfermos y heridos llevaba más de 24 horas sentado y sin dormir. Con golpes en la espalda, pecho y brazos, así como restos de sangre en la nariz por golpiza que le dio el "Grupo lobo" durante su traslado. Hostigado para abandonar su ayuno era condicionado un poco de agua para mitigar su deshidratación.
Raibel López Morales, desaparecido por más de 48 horas, se localizo en el hospital de San Cristóbal, encadenado en una camilla, narro la golpiza que recibió por el "Grupo lobo". Amenazado de ser separado de su esposa y su hija enviada a otro lugar, engañado que fue abandonado por la organización y la detención de los representantes de MOCRI CNPA MN en Chiapas, pretendían que abandonara su huelga.
Además funcionarios de la CEDH de Chiapas, se presentaron ante él yacusaron a la organización de ser un grupo de delincuentes y de grupo armado, lo amedrentaron e insistían que abandonando a la organización que era de paramilitares ellos intercederían por él.
Condenamos la tortura físicaejercida a nuestros compañeros por los directores de los supuestos hospitales y su personal.
Condenamos la golpiza y tortura que el "Grupo lobo" dio a nuestros compañeros en su traslado.
Reprobamos el hostigamiento de los Sicarios de la CEDH, que amedrentan a nuestros presos en huelga. Yque en lugar de documentar la precaria situación de los presos sirven de agentes del gobierno para amenazar.
Exigimos el respeto a la vida de nuestros compañeros que debilitados por más de 45 días están siendo agredidos.
Exigimos el respeto a la dignidad humana ycesea las amenazas así como a la humillación al mantener encadenados a nuestros compañeros como si fueran fierasoesclavos del siglo XVII.
Atentamente
MOCRI - CNPA MN
¡Presos políticos, libertad!
¡Sin derechos humanos, no hay democracia!
¡Retorno de los desplazados de la col. Emiliano Zapata en Tuxtla Gutiérrez!
¡Solución a las familias afectadas por el taponamiento del río Grijalva!
¡Desaparición de grupos paramilitares en Chiapas y en todo el país!